Los aranceles que entrarán en vigor el jueves igualan la tasa que Trump ordenó esta semana imponer a los productos chinos que ingresan a Estados Unidos. En febrero y marzo, Trump impuso dos rondas de aranceles del 10% a los productos chinos, esgrimiendo para ello acusaciones sobre el papel de Beijing en la crisis del fentanilo.
El mercado de valores de Estados Unidos se desplomó el viernes tras las medidas de represalia de China. Estas incluyen más controles a la exportación de minerales de tierras raras, que son cruciales para diversas tecnologías, y una demanda ante la Organización Mundial del Comercio sobre lo que Trump ha denominado aranceles recíprocos.
China también suspendió las importaciones de sorgo, aves de corral y harina de hueso de seis compañías estadounidenses, agregó 27 empresas a las listas de compañías que enfrentan restricciones comerciales, y lanzó una investigación antimonopolio a DuPont China Group Co., una subsidiaria del gigante multinacional de sustancias químicas.
Trump publicó el viernes en su red Truth Social: “China jugó mal, entraron en pánico... lo único que no pueden permitirse hacer".
Sin embargo, también indicó que aún podría negociar con Beijing sobre la venta de TikTok, incluso después de que el gobierno chino pusiera en pausa un acuerdo tras los nuevos aranceles. El viernes, el mandatario estadounidense extendió el plazo para que la aplicación de redes sociales se desvincule de su empresa matriz china, según una ley federal, por otros 75 días.
“Esperamos continuar trabajando de buena fe con China, de quienes entiendo no están muy contentos con nuestros aranceles recíprocos,” publicó Trump en su red social. “Esperamos trabajar con TikTok y China para cerrar el acuerdo”.
La respuesta de Beijing es “notablemente menos mesurada” que durante las recientes dos rondas de aranceles del 10% a los productos chinos, y eso “probablemente refleja las disminuidas esperanzas del liderazgo chino de llegar a un acuerdo comercial con Estados Unidos, al menos en el corto plazo”, escribió Gabriel Wildau, director gerente de la consultora Teneo.
Indicó que la dura respuesta de Beijing podría desencadenar medidas aún más duras de ambas partes, sin indicios de que el presidente chino Xi Jinping y Trump puedan reunirse pronto o hablar por teléfono para apaciguar las tensiones.
Si las respuestas anteriores de China fueron de tipo quirúrgico, esta vez desenvainó una espada, observó Craig Singleton, investigador sobre China en la Fundación para la Defensa de las Democracias, un centro de investigación con sede en Washington.
“Los nuevos aranceles de China no llegan a ser una guerra comercial total, pero marcan un evidente recrudecimiento, igualando a Trump en cada golpe que da y dejando ver que Xi Jinping no se quedará de brazos cruzados ante la presión”, señaló Singleton.
Pero la agudización de las medidas también está reduciendo el espacio para la diplomacia, advirtió.
“Cuanto más se prolongue esto, más difícil será para cualquiera de las partes distender sin perder prestigio,” apuntó Singleton.
En Beijing, el Ministerio de Comercio indicó que impondría más controles a la exportación de tierras raras, materiales utilizados en productos de alta tecnología como circuitos integrados de computadora y baterías de vehículos eléctricos. Incluido en la lista estaba el samario y sus compuestos, que se utilizan en la fabricación aeroespacial y el sector de defensa. Otro elemento llamado gadolinio se usa en escáneres de resonancia magnética.
La administración de aduanas china señaló que había suspendido las importaciones de dos empresas avícolas estadounidenses después de que funcionarios detectaran furazolidona, un fármaco prohibido en China, en envíos de esas compañías. Dijo que encontró altos niveles de moho en el sorgo y halló salmonela en los piensos de harina de hueso de otras cuatro empresas estadounidenses.
El gobierno chino indicó que también agregó a 16 empresas estadounidenses a la lista de control de exportaciones, sometiéndolas a una prohibición de exportación de productos de doble uso. Entre ellas se encuentran High Point Aerotechnologies, una compañía de tecnología de defensa, y Universal Logistics Holding, una empresa de transporte y logística que cotiza en bolsa.
Se agregaron otras 11 empresas estadounidenses a la lista de entidades no confiables, incluidas las fabricantes estadounidenses de drones Skydio y BRINC Drones, prohibiéndoles actividades de importación y exportación, así como realizar nuevas inversiones en China.
Al anunciar su demanda ante la OMC, el Ministerio de Comercio señaló que los nuevos aranceles de Trump “violan gravemente las reglas de la OMC, dañan gravemente los derechos e intereses legítimos de los miembros de la OMC, y socavan gravemente el sistema de comercio multilateral basado en reglas y el orden económico y comercial internacional”.
El ministerio indicó que los aranceles son “una práctica típica de intimidación unilateral que pone en peligro la estabilidad del orden económico y comercial global”.
En febrero, en respuesta al primer arancel del 10% de Trump, China anunció un arancel del 15% sobre las importaciones de productos de carbón y gas natural licuado de Estados Unidos. Por separado, agregó un arancel del 10% sobre petróleo crudo, maquinaria agrícola y automóviles de motor grande.
Un mes después, Beijing respondió a la segunda ronda de Trump con aranceles adicionales de hasta el 15% sobre las importaciones de productos agrícolas clave de Estados Unidos, incluidos pollo, cerdo, soya y carne de res. Los expertos dijeron entonces que Beijing ejerció moderación, dejando margen de maniobra para negociar con Washington.
Hasta ahora, docenas de empresas estadounidenses están sujetas a controles sobre comercio e inversión, mientras que muchas otras empresas chinas enfrentan límites similares en sus tratos con compañías de Estados Unidos.
Aunque la fricción en el frente comercial se ha intensificado, las dos partes han mantenido el diálogo militar.
Funcionarios militares de Estados Unidos y China se reunieron esta semana por primera vez desde que Trump asumió el cargo en enero para compartir preocupaciones sobre la seguridad militar en los mares. El objetivo de las conversaciones efectuadas el miércoles y el jueves en Shanghái era minimizar el riesgo de problemas, indicaron ambas partes.
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Tang reportó desde Washington.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: Associated Press